Autobiografía
Soy Iván Darío Botero y creo que mi historia de porque soy lo que soy, empezó hace bastante tiempo cuando tenía unos pocos meses de nacido e intente mi primera fuga de la cuna, apenas me podía parar pero mis ansias de libertad eran mayores así que me dispuse a poner mis manitas en el borde de la baranda, cuando me había trepado lo suficiente como para no dar marcha atrás, creo que dije ups, el plan era salir de la cuna pero no había pensado en como caer así que me descalabre. Afortunadamente solo fue un poquito y no hubo daños permanentes hasta donde yo sé.
Como mi padre fue militar viví en muchas partes de Colombia, un día en barranquilla a los 3 años de edad mi empleada me dijo que me tenía que entrar a la casa por que se estaba haciendo muy tarde y yo no quería, entonces cogí una piedra y le dije que si me seguía molestando se la tiraba, a lo cual ella respondió que yo no era capaz y para demostrarle lo contrario, la descalabre. Tiempo después ya en el colegio era una criaturita bastante agresiva e impulsiva, lo cual ocasionaba peleas con mis compañeros inclusive de cursos superiores, recuerdo que en una ocasión había una niña que se sentaba a mi lado y me cogía la regla, lo que era bastante molesto para mí, lo peor es que lo hacía frecuentemente, hasta que un día mi paciencia se había acabado; entonces llegue a mi puesto, saque mi regla, la puse en la mesa y ella como siempre la agarro, yo muy pacientemente le pedí tres veces que me la devolviera por las buenas, ella se negó y yo en esos momentos no vi más opción que reventarle la boca contra el pupitre. Lo curioso es que la niña jamás se atrevió a coger algo mío sin permiso. Hehehe.
Un poco más grande como a los catorce años mi madre solía hablar bastante con mi hermano a solas y me decía que yo era muy pequeño para entender de lo que ellos hablaban, yo me sentía mal puesto que me sentía excluido, además mi madre también decía que yo era muy impulsivo por ser Aries y que no podía cambiar. Pero las mismas ganas de probar que yo soy capaz de hacer cualquier cosa me llevaron pasarme al otro extremo y convertirme en una persona a la cual la vida le pasaba por enfrente y no se daba cuenta, no tenia impulso alguno, perdía muchas oportunidades interesantes y me sentía muy mal de herir a cualquier persona. Cierto día prestando servicio militar en la escuela de caballería (Servicio militar “voluntario” gracias a tener papá militar), estábamos en una instrucción de combate cuerpo a cuerpo, la cual consistía en derribar al oponente y el que perdiera se mostraría débil frente al pelotón, las peleas empezaron cuando al brigadier se le ocurrió la maravillosa idea de ponerme a pelear con un cadete que me odiaba; al iniciar la pelea el cadete se me lanzo bastante con bastante fuerza y trataba de mostrar la superioridad frente a todos, yo como estaba en mi actitud de procurar no herir a nadie tome las cosas con más calma, pero en el momento que sentí que se había propasado algo paso, tome fuertemente la mano de mi contrincante y lo arroje al piso. Lo que yo no planeaba es que él iba a caer mal y se iba a fracturar el brazo. Una vez más me sentí como una bestia salvaje.
Tiempo después me di cuenta que las cosas no pueden ser de extremos, que se debe tener un equilibrio entre tener el impulso para actuar cuando se debe, pero no muy impulsivo como para herir a los demás. A los 16 años mis padres se separaron, lo cual me imaginaba que iba a ser algo bastante dramático para mí, pero me acuerdo que me sentía un poco alegre porque mis padres iban a dejar de hacerse daño, ya que la relación estaba bastante deteriorada y peleaban por cualquier bobada. Claro que no fue del todo fácil, ya que aunque tenía muchos amigos en el colegio a ninguno le conté nada sobre esto, lo que hacía para des estresarme era dibujar, lo curioso es que desde pequeño siempre me ha encantado dibujar gente muriendo y aunque no dibujaba muy bien me gustaba mucho y eso ha hecho que cada vez logre hacer mejores cosas aunque todavía me falte mucho terreno por recorrer.
Algo bastante curioso en mi vida es que me suelen pasar cosas muy graciosas, cierto día camino a un colegio en Alemania me quede de encontrar con una niña que me encantaba, la idea era ir juntos en cicla hasta el colegio, en este tiempo el colegio quedaba a 6 km de mi casa lo cual logro que me volviera casi un experto en andar casi todo el tiempo sin las manos en el manubrio; en todo caso partimos rumbo al colegio, estúpidamente se me ocurrió la idea de andar sin manos mientras la miraba, el punto fue que ella me estaba contando algo y yo estaba idiotizado mirándola, gracias a esto no vi por donde iba cuando de repente, sentí un golpe, lo que me hizo mirar al frente, OH sorpresa me había acabado de arrojar por la montaña. Gracias a Dios no pasó nada, solo unos raspones y un poco de pasto en toda mi ropa. Una vez arriba dije muy casualmente, y en que íbamos, como si nada hubiera pasado. Los dos reímos los cuatro kilómetros restantes hasta el colegio. Obviamente ella nunca me volvió a hablar. Mentiras!!!
Por otra parte en Alemania me presente para estudiar Diseño Industrial y me dieron el permiso de estudio, lo extraño es que cuando me lo dieron, me sentía más libre estudiar donde yo quisiera entonces decidí devolverme para mi país natal y hacer lo que a mí me gusta con la gente que quiero.